La Biblia y el cerebro

Filipenses 4:8 «Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.»
Sabemos que la Biblia es un libro único, para nosotros los cristianos, representa la Palabra de Dios, en sus páginas puede hallar cualquier lector, sea creyente o no lecciones de sabiduría y de ética aplicada a diversos aspectos de la vida en familia y en sociedad. Hallamos también poesía, historia y hasta flashes de psiquiatría y psicología ¡Sí, como lees!
En el versículo bíblico antes dado, vemos que el apóstol Pablo nos insta a pensar en todo lo bueno. Esto nos edifica, sí, pero también provoca que nuestro cerebro segregue hormonas gratificantes como la dopamina, que es la hormona de la confianza y la serotonina, que es la hormona del placer, alcanzado valores muy elevados. Esto lo descubrió Susumu Tonegawa, premio Nobel en 1987. Este científico japonés, mediante un estudio, observó a través de resonancias magnéticas funcionales lo que ocurría en el cerebro de la gente cuando se le hacía recordar eventos del pasado que eran gratificantes. Los recuerdos gratos, pero por sobre todo de amor, el amor a Dios, a los hijos, a los padres, hermanos, etc ¿No nos recuerdo esto a otro versículo en Corintios 13?